Un Asistente Virtual presta sus servicios por hora, por proyectos, por picos de actividad, algún reemplazo que necesites o por algunas temporadas, ajustándose siempre a la necesidad del Cliente, por lo tanto sólo pagas por el tiempo real laborado y estás ahorrando dinero en el pago de un sueldo fijo de tiempo completo. Ahora bien, Cuando estás iniciando tu negocio necesitas minimizar gastos, y contratando un Asistente Virtual ahorras también en seguridad social, vacaciones, pensión, indemnizaciones y demás.
Inicio la lista de los afectados por el “síndrome del trabajador quemado”, jajaja. Me identifico con varios de los punto que mencionas en el post, esto me hace pensar si realmente necesito un asistente personal. No te lo pregunto porque sé lo que me vas a decir, un sí rotundo. La cuestión que planteo, y a ver qué piensas tú, es cuál es el momento último para decir de verdad “sí, necesito un asistente virtual”: ¿desde que arrancas el negocio? ¿cuando ya tienes clientes y/o ingresos? ¿Cuándo la burocracia, emails y cuentas te sobrepasan? He ahí mi super duda, compi 😉
En el caso de las empresas nuevas, los asistentes virtuales son –o deberían ser – uno de los primeros servicios a considerar, ya que en este punto nuestra empresa no tiene la suficiente estructura (o probablemente fondos) como para contratar a alguien de tiempo completo, o simplemente no hay suficientes tareas para delegar a alguien que contratemos por 8 horas.

revisión de chatterpal
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