Hoy en día gracias a las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), podemos realizar nuestro trabajo desde cualquier parte donde nos encontremos, lo único que se necesita en la mayoría de los casos es una Computadora, conexión a internet y un teléfono, haciendo posible que delegues aquellas tareas que te quitan tiempo y hacer seguimiento sin necesidad de estar todo el tiempo presente.
Considera en primer lugar el ahorro de tiempo que trabajar con un asistente virtual supone y la posibilidad de invertir ese tiempo en otras actividades importantes para ti. Por ejemplo, puedes dedicar esas dos horas al día al “core” de tu negocio, lo que realmente te hace ganar dinero o a cuestiones estratégicas de tu proyecto. Pero también puedes utilizarlo para pasar más tiempo con tu familia, o para volver a practicar deporte.
¿Pero cómo debe ser un asistente virtual? Hay varias características a tener en cuenta. La principal es que tiene que actuar con profesionalismo extremo y saber reaccionar adecuadamente, incluso frente a las duras críticas o molestias de los clientes. Además, como aconseja el sitio del European Virtual Assistant, si necesitas contratar a alguien con una especialidad específica, hazlo, quizás la multiplicidad de conocimientos no sea lo más adecuado para las necesidades de tu negocio.

En el caso de las empresas nuevas, los asistentes virtuales son –o deberían ser – uno de los primeros servicios a considerar, ya que en este punto nuestra empresa no tiene la suficiente estructura (o probablemente fondos) como para contratar a alguien de tiempo completo, o simplemente no hay suficientes tareas para delegar a alguien que contratemos por 8 horas.

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