Inicio la lista de los afectados por el “síndrome del trabajador quemado”, jajaja. Me identifico con varios de los punto que mencionas en el post, esto me hace pensar si realmente necesito un asistente personal. No te lo pregunto porque sé lo que me vas a decir, un sí rotundo. La cuestión que planteo, y a ver qué piensas tú, es cuál es el momento último para decir de verdad “sí, necesito un asistente virtual”: ¿desde que arrancas el negocio? ¿cuando ya tienes clientes y/o ingresos? ¿Cuándo la burocracia, emails y cuentas te sobrepasan? He ahí mi super duda, compi 😉

4. Gracias a la colaboración con un asistente virtual también puedes recibir formación para la gestión de tareas administrativas, marketing y tecnología. Es decir, gracias a esta colaboración continua, vas a adquirir conocimientos específicos, vas a ganar experiencia práctica y vas a aprender habilidades que ahora desconoces. El asistente virtual se convierte en un mentor de conocimiento para ti gracias a su ejemplo.

muncheye chatterpal
4. Gracias a la colaboración con un asistente virtual también puedes recibir formación para la gestión de tareas administrativas, marketing y tecnología. Es decir, gracias a esta colaboración continua, vas a adquirir conocimientos específicos, vas a ganar experiencia práctica y vas a aprender habilidades que ahora desconoces. El asistente virtual se convierte en un mentor de conocimiento para ti gracias a su ejemplo.

chatterpal jv
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