Todo esto, gracias a que ha habido muchos emprendedores que han abierto el camino a todo este mundo de los nuevos negocios, y con ello incluso se han creado institutos para pequeños negocios y emprendedores; así como el cambio de ciertas regulaciones legales, que han dado paso a que el proceso de empezar una empresa sea más fácil de lo que era antes.
En el caso de las empresas nuevas, los asistentes virtuales son –o deberían ser – uno de los primeros servicios a considerar, ya que en este punto nuestra empresa no tiene la suficiente estructura (o probablemente fondos) como para contratar a alguien de tiempo completo, o simplemente no hay suficientes tareas para delegar a alguien que contratemos por 8 horas.
Hay diferentes formas de abordarlo, hay quién prefiere contar con un asistente desde el principio de su proyecto para poder focalizarse en aquello que realmente se le da bien. Por ejemplo, si no tiene ni pajolera idea de como se monta una web, será imprescindible que delegues esta tarea en un profesional y que tú te dediques a aportar valor en otros campos. Esto que con cuestiones técnicas puede parecer muy claro, cuando hablamos de tareas de otro tipo no lo tenemos tan claro, puede que sean tareas sencillas que tú puedes hacer perfectamente, pero tenemos que valorar el coste de oportunidad que implica estar nosotros gastando tiempo en esas tareas cuando podríamos estar haciendo otras que solo podemos hacer nosotros y que son las que realmente aportan valor a nuestros clientes.
Considera en primer lugar el ahorro de tiempo que trabajar con un asistente virtual supone y la posibilidad de invertir ese tiempo en otras actividades importantes para ti. Por ejemplo, puedes dedicar esas dos horas al día al “core” de tu negocio, lo que realmente te hace ganar dinero o a cuestiones estratégicas de tu proyecto. Pero también puedes utilizarlo para pasar más tiempo con tu familia, o para volver a practicar deporte.

Para determinar la cantidad de dinero que ahorras mediante la contratación de un asistente virtual deberás calcular el número de horas de trabajo diarias que le delegarás a tu asistente virtual. A continuación deberás calcular tus propios ingresos por hora y restarles el coste de la tarifa del asistente virtual. Por último, a este valor deberás multiplicarle el número de horas de trabajo delegadas. El resultado es el ahorro diario que obtendrás.


Considera en primer lugar el ahorro de tiempo que trabajar con un asistente virtual supone y la posibilidad de invertir ese tiempo en otras actividades importantes para ti. Por ejemplo, puedes dedicar esas dos horas al día al “core” de tu negocio, lo que realmente te hace ganar dinero o a cuestiones estratégicas de tu proyecto. Pero también puedes utilizarlo para pasar más tiempo con tu familia, o para volver a practicar deporte.

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