En una empresa existen distintos tipos de proyectos. Aquellos que puedes delegar en otras personas con formación y aquellos que solo tú puedes y quieres gestionar. Al delegar aspectos de administración en un asistente virtual, ganas tiempo para concentrarte en tus proyectos, evitando el riesgo de la atención dispersa que se produce cuando te sientes desbordado por una amplia lista de tareas pendientes.
Por otro lado, tampoco es mala opción la de conocer a fondo tu proyecto, haber empezado por abordar tú misma todas las tareas pero con un fin de conocimiento profundo del negocio y sabiendo que a la larga, es mucho mejor que no hagas tú todas esas tareas sino que, una vez más, te centres en generar el valor que tú y solo tú puedes aportarle a tu público.
Este periodo de prueba es muy importante para adaptarse al nuevo miembro de su empresa y para dictar el camino que quiere que siga con las tareas que le delegue. Habrá tareas que son robóticas y que no pueden ser modificadas, pero habrá otras en las que necesita creatividad; déjele saber cuáles son, y guíele para que conozca sus gustos en cuanto al ritmo de trabajo.
Exceptuando a las redes sociales, las vías más usuales de comunicación con una empresa son los correos electrónicos y los números telefónicos, pero no necesariamente brindan una respuesta rápida y expedita. En cambio, un asistente virtual tiene la capacidad de entregar atención instantánea, lo cual es altamente valorado por el cliente nuevo y por el antiguo.
4. Gracias a la colaboración con un asistente virtual también puedes recibir formación para la gestión de tareas administrativas, marketing y tecnología. Es decir, gracias a esta colaboración continua, vas a adquirir conocimientos específicos, vas a ganar experiencia práctica y vas a aprender habilidades que ahora desconoces. El asistente virtual se convierte en un mentor de conocimiento para ti gracias a su ejemplo.

chatterpal jv
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